Quiénes somos

Quienes somos

En la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de María de 2010 aconteció nuestro nacimiento espiritual. Nueve meses después, en la Fiesta de la Natividad de la Virgen, en la S.I. Catedral de Valencia, nacimos canónicamente como Instituto Clerical de Vida Consagrada. En ese día, escuchamos estas palabras de nuestro Arzobispo:

  “Bajo la guía del Espíritu Santo y animados por los Pastores de la Iglesia, el Instituto Cooperatores Veritatis de la Madre de Dios hunde sus raíces en la figura, espiritualidad y misión de San José de Calasanz. De él toman ejemplo y proyectan, con una visión y sensibilidad nueva, “la Piedad y las Letras”, que hacen suyas desde una sensibilidad eclesial de comunión, continuando bajo su inspiración la misión de la educación católica a los niños y jóvenes que él comenzó en la Iglesia.”

Nuestro nombre

Nuestro nombre

Cooperatores Veritatis de la Madre de Dios confiesa nuestra doble pertenencia: a la Verdad y a la Santísima Virgen María, Madre de Dios. De ambas somos hijos y servidores. En ambas encontramos quiénes somos.
 
La primera parte del nombre, “Cooperatores Veritatis” (Cooperadores de la Verdad), hunde sus raíces en la Sagrada Escritura, concretamente en la Tercera Epístola de San Juan (v. 8), y fue escogida por Benedicto XVI como lema episcopal. En los dos casos estas palabras expresan una misma realidad: el ser humano ha sido llamado y capacitado por Dios para servir a la Verdad, es decir, a la Persona que dijo de sí misma: “Yo soy el Camino, y la Verdad y la Vida” (Jn 14, 6), Cristo Nuestro Señor.
 
Entre San Juan y Benedicto XVI, hubo otro santo que reconoció en estas palabras una justa definición de su vida, vocación y misión: San José de Calasanz. Él, en efecto, cuando al comienzo de sus Constituciones (1622) describe la identidad y misión de sus hijos, afirma: «En actitud humilde debemos esperar de Dios Todopoderoso los medios necesarios para ser eficaces cooperadores de la Verdad, pues Él nos ha llamado como braceros a esta mies fertilísima» (n. 3). Poco antes había escrito que el ministerio de educar a los niños en piedad y letras era «nobilísimo, por ser una profesión angélica y divina, ejercida por los Ángeles Custodios, de los que los hombres se hacen cooperadores en ella».
 
También hoy nosotros, que nos reconocemos hijos y deudores de la Palabra de Dios, de su Santidad el Papa y de San José de Calasanz, hemos encontrado en este nombre un adecuado reflejo de la llamada que sentimos.
 
-Llamada a dejarnos utilizar por el Señor, como pincel en manos de un Artista, para obrar la Verdad en el Amor en cada niño y joven necesitado.
 
-Llamada a que nuestra vida se encuentre en la de Dios, nuestra palabra sea la Suya, nuestra acción una Colaboración con la de Aquél que siempre trabaja (cf. Jn 5, 17) y que nos ha llamado a laborar en su Viña (Lc 10, 1ss; Mt 20, 1ss).
 
-Llamada, en definitiva, a buscar y colaborar con la Voluntad de Dios.
 
La segunda parte del nombre, “de la Madre de Dios”, expresa a Quién hemos sido confiados por Dios para poder vivir lo que somos. Con San Juan, al pie de la Cruz, se nos ha dado a María como Madre (Jn 19, 27). Ella nos repite constantemente al corazón “Haced lo que Él os diga” (Jn 2, 5). En María, nuestra tierra, y con Ella podemos vivir lo que Dios nos pide.

NACIMIENTO

CARLOS OSORO SIERRA POR LA GRACIA DE DIOS Y DE LA SEDE APOSTÓLICA ARZOBISPO METROPOLITANO DE VALENCIA

En la misión recibida de apacentar la grey del Señor y testimoniar el Evangelio de la gracia de Dios, como ministro de Cristo y dispensador de los misterios de Dios (cf. LG 21), se me ha conferido también la autoridad de interpretar los consejos evangélicos y aprobar canónicamente las formas estables de vivirlos en institutos de derecho diocesano (cf. CIC 576 y 579; 587, 589, 594).
La Santa Sede, por mediación de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, ha expresado su parecer positivo para erigir en Instituto religioso clerical de derecho diocesano, a un grupo de religiosos escolapios que, tras propuesta de la misma Congregación, se han sentido llamados y se han presentado para ser congregados en una nueva realidad eclesial, aprobando sus Constituciones (cartas de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica: 21.X.2010 prot. n 41309/2010; y 23.VII.2011,prot.n.DD, 2831-1/2011).
Con la alegría de Cristo Resucitado y la gracia de Dios, que es Padre providente y guiará los pasos de esta nueva Congregación por senderos insospechados, cuantos hermanos hoy son congregados y cuantos lo sean en el futuro harán presente, con nuevo impulso espiritual y apostólico, a “Jesús bendiciendo a los niños”, icono de su vocación y carisma (cfr. LG 46).
Bajo la guía del Espíritu Santo y animados por los Pastores de la Iglesia, el Instituto Cooperatores Veritatis de la Madre de Dios hunde sus raí- ces en la figura, espiritualidad y misión de San José de Calasanz. De él toman ejemplo y proyectan, con una visión y sensibilidad nueva, “la Pie- dad y las Letras”, que hacen suyas desde una sensibilidad eclesial de comunión, continuando bajo su inspiración la misión de la educación católica a los niños y jóvenes que él comenzó en la Iglesia (cf. Carta de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica).
Convocados por Jesús y congregados por Él en la Unidad del Amor, quieren entrar en su Corazón y, muertos al mundo, llevar vida oculta con Cristo en Dios, en el camino de una nueva contemplación de la Cruz gloriosa del Señor Resucitado, de quien recibir torrentes interiores de Agua Viva. Y así, urgidos por la caridad del mismo Cristo, saldrán de Su costado en misión para entregar su cuerpo, alma y espíritu, en pobreza y sencillez, a la nueva evangelización, educando a la santidad a niños y jóvenes, ante todo a los pobres y alejados, en la fecunda integración de “Piedad y Letras”.
Los Cooperatores Veritatis de la Madre de Dios hacen propia la pro- puesta de la Iglesia de una “escuela católica para la nueva evangelización”, en la unidad indisoluble de comunidad religiosa sacerdotal y obra educativa apostólica, como Cooperadores de la Verdad, siervos de los niños y pastores con el Buen Pastor, llevando a los pequeños a la Virgen María para que modele en ellos a Jesús, a quien Ella engendró y educó.
Esta nueva escuela evangelizadora, escuela de la comunidad eclesial, penetrada siempre de Bendición, arranca de la Palabra, encuentra su corazón en el Oratorio de Niños Pequeños y en la Lectio divina, se hace vida nueva en el proceso de desarrollo integral de cada niño y joven, se sella y celebra en la Liturgia y los Sacramentos, se hace fermento de salvación para las familias y la sociedad por la rectitud y santidad propias de la Verdad con que es revestido cada niño y joven.
Siendo el ministerio educativo el servicio específico de estos Cooperadores de la Verdad, estén también dispuestos a responder a cualquier necesidad del Pueblo de Dios, a requerimiento de sus pastores.
Los Cooperatores Veritatis de la Madre de Dios, que fueron concebidos espiritualmente en la solemnidad de la Inmaculada Concepción de 2010, nacen canónicamente hoy con María como Palabra de Dios que los gesta y alumbra hombres nuevos en Cristo. La contemplan precediéndoles en el seguimiento de Su Hijo, se adentran con Ella en el misterio pascual del Señor, en sus brazos permanecen cuan-do el sufrimiento les alcanza, La imitan virgen, pobre y fiel, y con Ella entran en el Amor de la Trinidad. Y, pues a Ella se consagran y se reconocen hijos y sus pobres, a Ella instan, y no a los hombres, y en Ella descansan en cualquier necesidad, Madre solícita aunque siempre escondida.
En mi deseo de llevar a los fieles a la santidad, mi solicitud por la formación de niños y adolescentes a ejemplo de Jesucristo y la urgencia de la nueva evangelización, habiendo escuchado el parecer de otros prelados y también de sacerdotes, religiosos y laicos, por el presente decreto,
ERIJO en la Archidiócesis de Valencia la Congregación de "Coo- peratores Veritatis de la Madre de Dios" como Instituto religioso clerical de derecho diocesano, para alabanza de Dios y formación y evangelización de los niños y jóvenes. Igualmente, por este mismo decreto, de acuerdo con los cánones 587 y 595, apruebo el Libro de Vida o Constituciones de los Cooperatores Veritatis de la Madre de Dios, “ad experimentum” por el tiempo de un año, para que en este tiempo las adapten a las observaciones propuestas por la Congregación para los Institutos de Vida Con- sagrada y Sociedades de Vida Apostólica.
Con la esperanza de que el nuevo Instituto, cumpliendo su espíritu y Constituciones, sea para el bien de la Iglesia y el fomento de la educación católica, firmo el presente decreto en Valencia, a ocho de septiembre de dos mil once, fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María,