Formación

Formación

En nuestra Congregación, el itinerario formativo comienza con una etapa llamada PRENOVICIADO. En este tiempo, que precede al NOVICIADO,  el joven que se siente llamado a nuestra vocación, en un clima de gran sosiego y libertad, sopesa la vocación consigo mismo, con quienes le acompañan en su discernimiento y con Dios. El PRENOVICIADO constituye la primera experiencia en nuestra familia religiosa. Su duración es variable según el proceso de cada uno.

 Una sencilla ceremonia marca la entrada en el NOVICIADO, etapa importantísima en el itinerario formativo que prepara para la primera Profesión Religiosa. Es un tiempo de escucha y discernimiento, de vivir escondido con Cristo en Dios, sentado a sus pies, atento a sus palabras y contemplando su rostro.

 Con la celebración de la primera Profesión de votos culmina el año de NOVICIADO. En ésta, siempre en el contexto de una Eucaristía, el joven que ha sentido la llamada a dejarse conformar como auténtico Cooperador de la Verdad, hace voto, ante el Obispo, de Castidad, Pobreza y Obediencia y de una especial entrega al ministerio de evangelizar educando a niños y jóvenes. Con ella, el joven profeso, pasa a formar parte de nuestra Congregación.

 Se abre, después de la Profesión, un tiempo que llamamos JUNIORATO, en el cual, el joven religioso realiza los estudios eclesiásticos (Teología) y civiles que le preparan para nuestro ministerio. Al mismo tiempo recibe la formación necesaria para que se vaya configurando con Cristo que abraza y bendice a los niños. Al final de este periodo, que dura como mínimo seis años, el religioso realiza su Profesión Perpetua tras la cual, después de la preparación necesaria y del discernimiento de los Superiores, recibe la Ordenación Diaconal y Presbiteral.